De la pacificación social

PRIMERA CUMBRE NACIONAL DE MEDIACION

“La pacificación social a través de los métodos de gestión de los conflictos”

16 y 17 de octubre de 2008 | Santa Fe – Argentina

Eje Temático 2: Los centros de mediación. Competencia y funcionamiento

PONENCIA

“El Centro de Mediación Comunitaria de la Defensoría del Pueblo de Paraná. Un espacio de diálogo y participación ciudadana”

AUTORAS

Irina Chausovsky

(Abogada, Mediadora, Integrante del Centro de Mediación de la Defensoría del Pueblo de Paraná)

María Isabel Chemez

(Licenciada en Ciencia Política, Mediadora ad honorem del Centro de Mediación de la Defensoría del Pueblo de Paraná)

“Concebimos a la mediación no como el dios de la paz social, sino como una herramienta que posibilita que los individuos y actores sociales tramiten los conflictos. Así como las partes co-construyen el conflicto, la mediación propone a los individuos la co-construcción de la buena convivencia y, en una versión más optimista –si se nos permite– la construcción de una buena sociedad”1

1. INTRODUCCIÓN

En este trabajo nos proponemos presentar la experiencia del Centro de Mediación de la Defensoría del Pueblo de Paraná, a 5 años de su creación, articulándola con algunos conceptos teóricos. Consideramos sumamente valioso el proceso desarrollado en este período, que conlleva un enorme aprendizaje, así como hemos podido comprobar la importancia práctica del instituto de la mediación como emergente real de pacificación social.

En concordancia con lo expresado por Aréchaga, Brandoni y Finkelstein, sostenemos que el abordaje colaborativo de conflictos no es neutral, tiene un sustrato ideológico y se apoya en una definición filosófica, ya que de esta manera se exaltan los principios de la solidaridad y el respeto mutuo, se estimula el consenso y se promueve el diálogo y la cooperación. Estas formas de transformación de conflictos “están planteados en la dirección de una concepción democrática en tanto favorecen la participación y la pluralidad. Tienden a la promoción de la paz y se proponen como vías opuestas a la violencia en todas sus manifestaciones”.2

Convencidos de esto, y con estas ideas como norte, trabajamos día a día en el Centro de Mediación.

2. CONCEPTOS (TEÓRICOS) QUE SUSTENTAN LA PRÁCTICA

2. a) Paz y justicia

Si bien estos conceptos aparecen como abstractos y grandilocuentes, no es difícil ni mucho menos imposible verlos plasmados en la práctica, cuando se plantean como objetivos a alcanzar en situaciones concretas. Esto es lo que puede comprobar el Centro de Mediación gracias al seguimiento sistemático de los casos mediados, donde las personas manifiestan satisfacción por la obtención de resultados a problemas que los afectaban por largo tiempo, con soluciones reales y rápidas en conflictos de la vida cotidiana. Aún sin el acuerdo como medio de finalización del proceso, valoran como positiva la recuperación de los vínculos, que en todo caso, les permite continuar el diálogo para buscar otras alternativas de solución.

En este sentido, es de destacar que las opiniones respecto a la mediación se relacionan en gran medida con una idea de justicia pero no aquella que tiene que ver con jurisdicción, sino a lo que se interpreta como justicia en la situación particular.3

Celebramos las palabras del presidente de la C.S.J.N., Dr. Ricardo Lorenzetti, quien en su discurso de apertura del año judicial 2008, expresó que “afianzar la Justicia es: una justicia para todos. (…) Solucionar un conflicto no es igual que a ir a un juicio. Muchos conflictos se pueden solucionar rápidamente, de una manera más accesible para que nuestra gente encuentre una satisfacción más inmediata. Por eso queremos incentivar desde nuestra Corte y desde el Poder Judicial a los demás poderes del estado, para que juntos implementemos sistemas de mediación, de arbitraje, una justicia más cercana a la gente, una justicia que soluciona los conflictos” 4

En cuanto al concepto de paz, tan caro a la temática que nos convoca, remite a un ideal o a una ilusión muy deseada, de gran “consenso”, porque “todos proponen la paz como meta que se desea alcanzar”, sostiene John Paul Lederach5, pero lamentablemente muchos la manipulan para la consecución de sus propios objetivos. En general, se define la idea de paz por oposición a la guerra, por un concepto negativo, por la ausencia de violencia. Los estudiosos de la paz consideran ésta una reducción simplista (y en algunos casos, intencionada, ya que las definiciones varían según el contexto histórico y cultural) Entonces, ¿es posible definir la paz desde una conceptualización positiva?

Claro que sí, y es fundamental, porque es en razón de las conceptualizaciones que se conforman las actitudes consecuentes.

Es por esto que nos parece importante partir de un concepto de paz positiva relacionado con armonía, seguridad, justicia social, respeto, bienestar. Además de estos valores, Adam Curle6 considera que las relaciones pacíficas deberían implicar “una asociación activa, una cooperación planificada, un esfuerzo inteligente para prever o resolver conflictos en potencia”.

Para que estos conceptos no sean meras palabras, J. Galtung7, afirma que la paz debe ser vista como una variable (más o menos paz), que se refleja entres otros aspectos según los niveles de interacción positiva, cooperación y amistad. Y para lograr niveles aceptables de paz es necesario trabajar con los conceptos de violencia directa, estructural y cultural, para lograr cambios reales, y pensarla como un proceso dinámico y eminentemente activo.

Desde nuestro lugar, creemos, junto a William Ury8, que vivir en paz es posible, basados en que ante la repetida afirmación de que la violencia está en la naturaleza humana, este antropólogo mediador demuestra que también lo están la negociación y la pacificación, y consecuentemente, abordar los conflictos de manera destructiva o colaborativa, es una elección. Nosotros optamos por esta última forma de manejo de los conflictos, y más aún, apostamos a la prevención, que tal como lo afirma Ury, es una responsabilidad.

2. b) Comunidad, común ¿encuentro?

Pensar la comunidad implica pensar lo común, lo cotidiano, el encuentro.

Proponemos partir de un concepto de comunidad que nos remita a aquellos espacios que transitamos todos los días y que constituyen nuestro hábitat, “nuestro lugar”.

Podríamos aportar muchas definiciones de “comunidad” pero nos interesa en este trabajogenerar la reflexión desde lo propio, lo vivencial y lo compartido, focalizándonos en espacios geográficos relativamente pequeños, que son aquellos en los que desarrollamos nuestra vida cotidianamente.

Para Hannah Arendt9 el sentido de lo común es una clase de preentendimiento que es compartido por la comunidad unidos por un lenguaje y basado en una cultura y un estilo de vida particular.

Por este sentido común, los hombres pueden comunicarse y comprenderse, es la base de validez de futuros acuerdos (políticos), tiene que ver con un sentido de comunidad, y no nos pertenece en nuestra calidad de seres humanos sino, como miembros de un conjunto.

Si bien la idea de comunidad se vincula necesariamente a una idea de “común”, ¿sabemos a qué nos referimos con esto? ¿Qué es lo que tenemos en común con nuestros vecinos? Muchas veces, no más que el espacio físico. Estamos tan cerca, y tan lejos a la vez. ¿Cuántos de nosotros conocemos a quien vive al lado de nuestra puerta, y cuántos de nosotros ni siquiera nos interesamos por conocerlos? Vemos con demasiada frecuencia el rechazo hacia el vecino, hacia “el otro”, el que es diferente.

En esta situación, “el desafío hoy es pasar de la tolerancia a la solidaridad, que no sólo acepta que la gente puede ser diferente, sino que sostiene que la diferencia es algo bueno, que del contacto se aprende y todos salimos enriquecidos”10

La falta de comunicación, el recelo y el miedo aparecen como parte de nuestras relaciones.

Si bien esto admite excepciones, conocemos muchos casos de situaciones de este tipo.

Estamos en una sociedad que enfrenta a diario profundas transformaciones económicas y sociales, lo que provoca cambios en las relaciones interpersonales, la complejización de las mismas desencadena una serie de conflictos, con los que hay que saber convivir y superar, a fin de volver a recuperar las relaciones que caracterizan al hombre como ser ciudadano.

En este contexto la desconfianza se ha instalado como paradigma, tanto en los vínculos personales, como en relación a las instituciones, que se ven brutalmente deslegitimadas ante la población. Es imperativo recuperar la confianza, ya que ésta “remite a una condición necesaria como primera experiencia de vida, e implica la condición para poder pensarse como sujeto, pensamiento que no es nunca sin un otro respecto al cual nos constituimos, ya por semejanza, ya por diferencia”11

Surge aquí uno de los elementos más importantes a tener en cuenta en la mediación, vista ésta como herramienta de restablecimiento de los lazos sociales, que privilegia el acercamiento y la comprensión entre las personas, antes que el acuerdo mismo.

2. c) Comunicación y diálogo no siempre van de la mano

Diálogo y comunicación se presentan como conceptos complementarios, pero que no siempre aparecen juntos. De acuerdo al primer axioma enunciado por Paul Watlzwick en la pragmática de la comunicación humana12, “es imposible no comunicarse”, dado que toda conducta, aún involuntaria y silenciosa, implica un mensaje que otro recibe.

Esto no siempre lleva a un diálogo, ya que para que éste se configure verdaderamente se necesita de mayor compromiso, intención y principalmente, una disposición de escucha hacia el otro.

Y si bien esto es indispensable, existen serios obstáculos al momento de dialogar, este comenzar a pensar en “nosotros” del cual hablamos anteriormente, donde puedo comprender mi propio hacer, poniéndolo en relación con el hacer de los demás, generando así una comunicación, nos va a dar un sentido de pertenencia y participación dentro de una comunidad. Afirmar nuestro yo a través de redes de comunicación, posibilitando un “hacer común” dentro de una comunidad, a partir del cual puede nacer algo nuevo, creativo, que no se encontraba al momento de partida.

En estos últimos años, es notoria la falta de diálogo y la violencia como modos de comunicación. Creemos que, en gran medida, se ajusta a la idea según la cual “…el modo más común, e incluso más convincente, de justificar la violencia es afirmar que la propia violencia es una respuesta, la única respuesta posible en determinadas circunstancias, a la violencia ajena.

Pero, ¿quién decide cuál es la violencia originaria y cuál la derivada? Aquí radica el problema, ya que “la violencia originaria es siempre, para cada uno de los contendientes, la del otro” 13

Y esto se entronca con el tercer axioma de la comunicación que plantea que la naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de comunicación entre los comunicantes.14

Por esto la mediación comunitaria aparece como un método tan valioso de transformación de los conflictos, al brindar espacios a los vecinos para que el diálogo entre ellos no se rompa, compartiendo un sentido común aún no estando completamente de acuerdo, y desterrando la violencia como mecanismo casi único de relación entre las personas.

2. d) Ejercicio efectivo de la ciudadanía

Es ineludible en este punto referirnos a los conceptos de participación y protagonismo, como medios de llevar al plano de la acción el pleno ejercicio de nuestros derechos.

Lamentablemente, es notoria la apatía y falta de entusiasmo generalizado que demuestra la ciudadanía en los tiempos actuales. Esto se debe, entre otros factores, a esa desconfianza a la que hacíamos referencia anteriormente.

En este contexto, la mediación como ámbito de participación efectiva, pacífica y colaborativa (no confrontativa) se relaciona con la idea de democracia participativa.15 No basta ser sólo un buen ciudadano, debemos hacernos cargo activamente de nuestros propios problemas y sus soluciones cuando éstas están a nuestro alcance, como protagonistas del proceso de transformación de las relaciones sociales.16

Por su parte, el Centro de Mediación asume una responsabilidad social, que va mucho más allá de aquello que se nos exige como institución del estado municipal, y fundamentalmente poseemos la voluntad política de llevarla adelante, de diferentes modos y de manera concreta, promoviendo el ejercicio efectivo de la ciudadanía, a través de la difusión de este instituto y de la promoción de espacios de participación y diálogo.

Creemos que a través de la generación de ámbitos de involucramiento que promuevan soluciones consensuadas (no impuestas “desde arriba” ni de “unos contra otros”) se potencia el protagonismo de los ciudadanos en la resolución de los temas que los preocupan. Ejercitando de esta manera un rol democrático a veces olvidado, que es aquel que tiene que ver, como decíamos al principio, con nuestro “hábitat cotidiano”, un espacio compartido donde la palabra vuelva a recuperar su valor, y el respeto a las voces múltiples sea posible, conviviendo dentro del respeto a las normas, pero sobre todo, el respeto a las personas como individuos creativos, capaces de resolver sus problemas y valiosos para la comunidad.17

3. EL CENTRO DE MEDIACIÓN. DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

Estos conceptos impulsan el trabajo cotidiano del Centro de Mediación de la Defensoría del Pueblo de Paraná. Ponerlos en práctica y potenciarlos en la realidad es nuestro gran desafío. Verlos plasmados en situaciones concretas, nuestro objetivo constante.

3. a) Organización y funcionamiento

El Centro de Mediación Comunitaria de la Defensoría del Pueblo de Paraná fue creado por Ordenanza Nº 8391/02 (junto a la misma Defensoría, y dentro de su ámbito) y comenzó a funcionar en noviembre de 2003, bajo la coordinación de Martha Arrías Pabon (designada por concurso de oposición y antecedentes). La Defensoría y el Centro tuvieron sede propia recién en febrero de 2004, momento a partir del cual se empezaron a realizar las mediaciones que se venían recepcionando desde la apertura del Centro.

La mediación era prácticamente desconocida en la ciudad. No existía la mediación prejudicial de convocatoria obligatoria en la provincia de Entre Ríos18, tan solo una Acordada del Superior Tribunal de Justicia (de escasa aplicación) que promovía la mediación de manera totalmente voluntaria. Esto definió en primer lugar la necesidad de una importante tarea de difusión.

De acuerdo al proyecto presentado por la Coordinadora, el trabajo en el Centro se organizó según cuatro programas:

1- Relaciones Institucionales;

2- Docencia, actualización y capacitación continua;

3- Difusión de los principios de la mediación;

4- Conformación de la RE.ME.C. (Red de Mediadores Comunitarios)

3. b) Casuística

Es este un centro que se dedica primordialmente a las cuestiones entre vecinos. Las temáticas más recurrentes tienen que ver con problemas de humedad, medianería, ruidos molestos, humo, árboles cercanos a la medianera, mascotas, especialmente perros (ladridos, temor que generan los animales de gran porte, mordeduras, suciedad) inconvenientes por construcciones linderas y algunas situaciones familiares (los temas económicos derivados de éstas). Hemos podido notar que en la mayoría de los casos se trata de cuestiones de convivencia y de relación, y que el “título” de la solicitud de mediación es en definitiva el “detonante” del conflicto abierto, que existía de modo latente y que es en realidad mucho más amplio y profundo que el expresado en el reclamo.

Por otro lado, aparecen cuestiones que involucran a más de dos personas o sobre temas diversos a los arriba enunciados, por ejemplo, el recorrido de una línea de colectivo en una particular zona de la ciudad, o el movimiento de una empresa que afecta a varios vecinos, o el uso de espacios comunes en viviendas en propiedad horizontal, entre otros.

Adherimos a la idea de Nató, Rodríguez Querejazu y Carbajal cuando expresan que la denominación Mediación Comunitaria “alude no ya al contexto específico (comunidad), sino a un enfoque particular que denota esta nominación y que establece una cualidad diferente en el modo de concebir el conflicto, los propósitos de las intervenciones, el papel de los participantes en el proceso, el perfil y el rol del mediador” entendiendo por ésta, más allá del carácter estricto del termino, “la multiplicidad de procesos en los cuales intervenimos en el ámbito social urbano en general y en algunos contextos en particular”19

En cuanto al volumen de solicitudes, en los 3 primeros años se notó un crecimiento sostenido. Mientras en el primer año se recibieron 90 pedidos de mediación, en el segundo se duplicaron (186) y en el tercero fueron 244. Estos dos últimos años la demanda ha sido levemente menor (200 solicitudes aproximadamente), pero de mayor especificidad, y se atribuye en gran medida, a la pertinencia de las derivaciones (tanto de comisarías, como de organismos municipales) y a un conocimiento más cabal que la población en general tiene de esta herramienta.

Aproximadamente un 40 por ciento se concreta en mediaciones por la aceptación del invitado y en éstas, el porcentaje de acuerdo es del 85 por ciento.

3. c) Registro de mediadores

El Centro de Mediación cuenta con un Registro de Mediadores ad honorem. El mismo se renueva año a año en el mes de noviembre, y se conforma por mediadores de las más diversas disciplinas y profesiones20. La interdisciplina es una idea que nos motiva, impulsa y enriquece. Se trabaja siempre en equipos de co-mediación.

Además, los mediadores participan de otras actividades del Centro (charlas en escuelas y comisiones vecinales, programas de radio o televisión) y son convocados asimismo en diversas formas de capacitación continua:

- Reuniones mensuales de intercambio de experiencias: en estos encuentros se comentan situaciones y casos (respetando estrictamente el principio de confidencialidad) extrapolando experiencias que sirven para mejorar la práctica de todos, compartiendo inquietudes, dificultades, intervenciones exitosas o novedosas, etc.

- Talleres de Reflexión: se organizan cuatro al año (y es indispensable asistir al menos a dos para poder reinscribirse al Registro del año siguiente). En ellos se trata de profundizar sobre temas y contenidos de importancia para la tarea del mediador.

- Curso Anual de Actualización: de 20 horas de duración, para el cual se contratan profesionales de vasta trayectoria.21

Con variaciones e incorporaciones, año a año son entre 50 y 70 los mediadores inscriptos.

Muestran un enorme compromiso con la mediación, el Centro, y la comunidad, valorándose enormemente el trabajo que éstos realizan.

3. d) Difusión y capacitación

Con el objetivo de profundizar y expandir el conocimiento de la mediación, su funcionamiento y ventajas, se intenta una presencia constante en los diferentes medios de comunicación de la ciudad. Asimismo, son permanentes las visitas a comisarías, escuelas, centros de salud y comisiones vecinales, donde se distribuyen afiches y volantes.

Por otro lado, se desarrolla un programa de capacitación a la comunidad, que consiste en ofrecer talleres participativos sobre conflicto y comunicación a instituciones educativas, personal de áreas municipales, organizaciones de la sociedad civil, etc. Se plantean como un modo de difundir el instituto de la mediación y aportar herramientas comunicacionales que pueden ser aprovechadas para mejorar las relaciones cotidianas, laborales, familiares, etc.

Desde el inicio de este programa, en junio de 2004 se ha trabajado en más de sesenta instituciones, con la asistencia de aproximadamente mil seiscientos participantes.

Esta tarea se inscribe dentro del rol de prevención (“maestro”) que W. Ury22 presenta como una de las más valiosas funciones del “tercer lado”: ya que ante “habilidades pobres” para el abordaje de los conflictos, es fácil que éstos escalen hacia la violencia. Por eso es tan importante ayudar a las personas a adquirir nuevos valores, perspectivas y herramientas para un manejo adecuado de las diferencias.

3. e) REMEC

La Red de Mediadores Comunitarios apunta a extender la mediación en la ciudad, buscando generar mayores espacios de diálogo entre los vecinos, y acercando la posibilidad de informarse y solicitar mediaciones a diferentes zonas de Paraná. El inicio de este programa se concretó en agosto de 2005, con la realización del Curso de Formación de Mediadores Comunitarios, a cargo de los docentes del Plan Social de Asistencia Jurídica a la Comunidad del Ministerio de Justicia de la Nación. Para el mismo se convocó a la ciudadanía a participar. Eran requisitos la pertenencia y reconocimiento barrial, una actitud democrática y pacifista, interés en promover y difundir la mediación, y el compromiso de brindar posteriormente tiempo para trabajar como mediadores en forma voluntaria.

Se graduaron 32 mediadores, que se incorporaron inmediatamente a las actividades del Centro, y cuya primera misión consistió en el análisis de problemáticas por zonas para idear un plan de instalación de centros de mediación.

En noviembre de 2006 se abrió el primer nodo de la Red, en el Complejo Escuela Hogar (zona noreste de la ciudad), y en septiembre de 2008, el segundo, en el Centro de Integración

Comunitaria del Barrio La Floresta (zona oeste), cubriendo dos áreas distantes y diversas, en cuanto a temas y población.

4. COROLARIO

Instalar una nueva forma de relacionarnos como sujetos y participantes activos de nuestra comunidad no es tarea fácil. Requiere esfuerzo, paciencia, y mucha pasión y convencimiento en lo que se propone. Contamos con estos requisitos, tanto por parte de los integrantes del Centro, como de los mediadores que año a año renuevan su compromiso con la institución. Coincidimos nuevamente con E. Corbo Zabatel cuando expresa que todas las formas alternativas de gestión de conflictos “tienen en común la búsqueda de sentido nuevo allí donde lo usual es la frustración y el desencanto”23. Con beneplácito vemos que estas sensaciones se pueden revertir cuando los vecinos cobran protagonismo en la solución de sus problemas, obteniendo además, resultados mutuamente satisfactorios, y mejorando las relaciones personales.

Pero aún falta mucho camino por recorrer, estamos todavía en una etapa inicial, nuestra meta es que cada ciudadano sienta que tiene la posibilidad de escuchar y ser escuchado, en un ámbito de respeto, igualdad e integración de las diferencias. No existe causa pequeña o causa sin importancia y a todas por igual deseamos brindar los espacios de encuentro adecuados para que las personas se sientan en condiciones de abordarlas, mediante el consenso y el protagonismo, dejando de lado los antagonismos y desconfianzas.

Hacemos nuestras las palabras de Gachi Tapia y Francisco Diez, que nos orientan en este camino, que es largo y arduo, pero que paso a paso, avanza firmemente:

“Como mediadores no podemos cambiar el mundo, pero sí podemos intentar ayudar a la gente a que hable de un modo diferente con la esperanza de que si así lo hace, entonces se modificará su modo de interactuar y se producirán cambios que permitirán llegar a acuerdos. Y cuando esto sucede, ¿no podemos decir que es un cambio en el mundo? Creemos que sí. Para esto trabajamos, convencidos de que estos procesos contribuyen en alguna medida, humilde y no grandilocuentemente, a la paz social”24

Notas

1 Nató, A., Rodríguez Querejazu, M.G., Carbajal, L., “Mediación comunitaria. Conflictos en el escenario social urbano”, pág 83, Ed. Universidad, Buenos Aires, 2006.

2 Aréchaga, P.; Brandoni F. y Finkelstein, A.: “Acerca de la Clínica de Mediación. Relato de casos” (pág. 28-30) Ed. Librería Histórica – Colección Visión Compartida; Bs. As., Mayo de 2004

3 Sobre esta idea se basa la investigación realizada por Brandoni, Finkestein y Risolía, que refleja que “el 68,5% de los entrevistados visualiza una relación entre la mediación y la justicia y además entiende que es posible alcanzar justicia haciendo un acuerdo con la otra parte” (Investigación sobre la inscripción subjetiva y la configuración del imaginario social de la mediación, en Acerca de la clínica de mediación, Cap. V)

4 Discurso del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, acto de apertura del año judicial. Buenos Aires, 19 de febrero de 2008

5 Lederach, John Paul: “El abecé de la paz y los conflictos”, Ed. Catarata, Madrid, 2000

6 Citado en Lederach J. P, ibid., pág. 34

7 Galtung, Johan: “Tras la violencia, 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución. Afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia”, Ed. Gernika Gogoratuz, Gernika, 1998

8 Ury, William: “Alcanzar la paz. Diez caminos para resolver conflictos en la casa, el trabajo y el mundo”, Ed. Paidós, Buenos Aires, 2000

9 Arendt, Hannah, The Human Condition, University of Chicago Press, 1958.

10 Bauman, Zygmunt, Entrevista en el diario “La Nación”, 15 de febrero de 2006

11 Corbo Zabatel, Eduardo: “Sobre prácticas y escenarios” (en La trama de papel, de Aréchaga, Brandoni y Risolía, comps., Ed. Galerna, Buenos Aires, 2006). Con claridad meridiana, este autor agrega: “la realidad nos muestra cada vez, de manera más notoria, la imposibilidad de una vida satisfactoria al margen del otro.(…) Parece que con el otro es difícil, pero también parece que sin él es imposible.”

12 Watzlawick, P., Bavelas, J y Jackson, D.: “Teoría de la comunicación humana. Interacciones, patologías y paradojas”, Ed. Herder, Barcelona, 2002 (12º edición)

13 Bobbio, Norberto: “El problema de la guerra y las vías de la paz”, Ed. Gedisa, Barcelona, 1982, pág. 191

14 Watzlawick,….Íbidem

15 Abonando esta idea, la Comisión 2 (“Disminución de la litigiosidad”) de la II Conferencia Nacional de Jueces realizada en Salta en septiembre de 2007 recomienda en el pto. 10 de sus Conclusiones “tener presente que mediación significa democratización del poder; que con ella se apuesta a encontrar la solución del conflicto”, mientras crea una Comisión de Trabajo sobre Acceso a Justicia y Resolución de Conflictos destinada a investigar, difundir y promover nuevas formas de resolución de conflictos.

16 En esta línea, Jean François Six opina que la mediación se puede tornar ”un espacio de creatividad personal y social, una realización de ciudadanía” (Dinámica de la mediación, pág, 13, Ed. Paidós, 1997)

17 Constituyéndose este proceso “como una forma de fortalecimiento comunitario y como una política de respeto a la autenticidad de cada persona” según expresa Albie M. Davis en “Cuando hablar da resultados. Perfiles de mediadores” (pág. 224), Ed. Paidós, Buenos Aires, 1996

18 Incorporada por ley Nº 9.776 al Código Procesal Civil y Comercial, sancionado en julio de 2007 y puesta en vigencia el 28 de julio de 2008

19 Nató, A., Rodríguez Querejazu, M.G., Carbajal, L., op. cit., pág 85

20 Psicólogos, martilleros, abogados, contadores, escribanos, psicopedagogos, enfermeros, ingenieros, docentes, entre otros.

21 Alejandro Nató y M. Gabriela Rodríguez Querejazu en los años 2004 y 2007, Florencia Brandoni y Patricia Aréchaga en el 2005, Marta Paillet y Jorgelina Amstutz en el 2006, Marinés Suares en el corriente año.

22 Ury, William, op. cit

23 Corbo Zabatel, Eduardo: “Sobre prácticas y escenarios”

24 Diez, Francisco y Tapia, Gachi, “Herramientas para trabajar en mediación” (pág. 28), Ed. Paidós, Buenos Aires, 1999.

BIBLIOGRAFÍA

_ Aréchaga, Patricia; Brandoni Florencia y Finkelstein, Andrea, “Acerca de la Clínica de Mediación. Relato de casos”, Editorial Librería Histórica – Colección Visión Compartida; Buenos Aires, 2004.

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_ Corbo Zabatel, Eduardo, “Sobre prácticas y escenarios” en “La trama de papel, Sobre el proceso de mediación, los conflictos y la mediación penal”, de Aréchaga, Brandoni y Risolía (comps), Ed. Galerna, Buenos Aires, 2005.

_ Diez, Francisco y Tapia, Gachi, “Herramientas para trabajar en mediación”, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1999.

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_ Lederach, John Paul, “El abecé de la paz y los conflictos”, Ed. Catarata, Madrid, 2000

_ Nató, Alejandro M.; Rodríguez Querejazu, María Gabriela y Carbajal, Liliana“Mediación comunitaria. Conflictos en el escenario social urbano”, Editorial Universidad, Buenos Aires, 2006.

_ Six, Jean-François, “Dinámica de la mediación”, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1997.

_ Ury, William, “Alcanzar la paz. Diez caminos para resolver conflictos en la casa, el trabajo y el mundo”, Ed. Paidós, Buenos Aires, 2000

_ Watzlawick, Paul; Bavelas, Jean y Jackson, Don, “Teoría de la comunicación humana. Interacciones, patologías y paradojas”, Ed. Herder, Barcelona

 

Watzlawick, Paul; Bavelas, Jean y Jackson, Don, “Teoría de la comunicación humana.Interacciones, patologías y paradojas”, Ed. Herder, Barcelona, 2002 (12º edición)

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